Efímera es un abrazo escrito en forma de novela.
Es una guía sensible que navega a través del duro camino de la pérdida de un hijo y de su duelo.
Es una guía sensible que navega a través del duro camino de la pérdida de un hijo y de su duelo.
La obsesión laboral de Sergio provoca la sobrecarga de responsabilidades de su mujer. Carmen se encuentra atrapada entre sus propios compromisos laborales, el cuidado de sus mellizos, la reciente convalecencia de su anciano padre y la tensa relación que mantiene con su hija adolescente, fruto de un matrimonio anterior. Es en este ya de por sí precario equilibrio, cuando la familia Gastaldo debe enfrentarse al golpe más devastador posible: reaparece en la pequeña Candela —esta vez con un diagnóstico inclemente— una enfermedad que creían ya superada.
Como en un caleidoscopio, se muestran los distintos abordajes y recorridos —unos más acertados que otros— que, tanto individual como colectivamente, adoptará cada uno de los miembros de la familia ante el progresivo declive de Candela: hundimiento, aceptación, desamparo, resiliencia... e incluso un amenazante y singular secreto, que se entrelazan con pequeños destellos de magia de esos que concede la propia vida.
Con una mirada sencilla y delicada, Efímera explora la fragilidad de la existencia, la complejidad de los lazos familiares y la sorprendente capacidad del ser humano para encontrar luz incluso en la más profunda oscuridad.
"[...] la vida consiste en un hábil equilibrio entre dos bandos y nuestro único poder consiste en aceptar... y mientras tanto, la rueda continúa girando".
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"¿Dónde esperan los futuros? ¿Será dentro o fuera de uno mismo?"
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"[...] su vida se ha vuelto líquida y tiende a escaparse entre las hendiduras de sus dedos por mucho afán que pone en retenerla".
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"Es lo que tienen las tragedias. O te convierten en un desgraciado vitalicio o en un alquimista de la vida [...]"